REGULACIÓN

ACTUAL

Una mala regulación es perjudicial
para su salud. 

Desde el año 2011,  la venta, distribución y comercialización de cigarrillos electrónicos está prohibida por la Disposición 3226/11 de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos, y Tecnología Médica (ANMAT). Frente a los diversos enfoques abordados en distintas partes del mundo, en Argentina está vigente el más extremo de todos: la prohibición. 

La prohibición en Argentina del cigarrillo electrónico viola varias normas constitucionales y restringe el derecho a adultos responsables a elegir la vía por la cual van a consumir nicotina. Hay consenso en la comunidad médica que vapear es menos dañino que fumar.

Lee más sobre la regulación actual

Hace 11 años está vigente una política que si es tan dañina como el cigarrillo tradicional. Conocé su historia y por qué la ANMAT se sobrepasó en sus facultades.

Las consecuencias negativas de la prohibición

Fuera del alcance de los fumadores

La prohibición de la venta de vaporizadores pone fuera del alcance a millones de personas la posibilidad de acceder a un dispositivo que mejorará su calidad de vida. 

Si bien varios aspectos del vapeo desde el punto de vista médico aún están en discusión, hay un consenso generalizado en la comunidad médica y científica de que el vapear es más seguro que fumar. La única discusión en torno a este punto es si estamos hablando de un 95% o 99% menos dañino. 

La actual prohibición hace que conseguir vaporizadores sea una actividad compleja, que excluye a muchos de poder acceder a una alternativa de poder usar nicotina sin todas las consecuencias que implica fumar

Al alcance de los niños

Mientras que la actual regulación aleja de los adultos responsable sla posibilidad de acceder a un vaporizador, la prohibición pone al alcance de niños y adolescentes los sistemas electrónicos de administración de nicotina.

Los niños, a quienes se pretende proteger con la actual prohibición, están más expuestos que nunca a poder adquirir dispositivos. Lo pueden hacer vía internet en tiendas informales y proveedores que no cuentan con los recursos para verificar la edad de sus clientes, o utilizando identidades falsas. 

Esto es una consecuencia de la economía gris en la que se mueve el vapeo. Una regulación sensata del vapeo permitiría un mayor control sobre los consumidores de cigarrillo electrónico.

Falta de información

La política de prohibición ha restringido el surgimiento de un actor fundamental en el ecosistema del vapeo: la tienda de vapeo.

Los comercios especializados en productos de vapeo constituyen uno de los eslabones fundamentales entre vapeadores, y especialmente entre aquellos que recién se inician. 

El vapeador puede sugerir y guiar al usuario según sus hábitos de fumar, dispositivos y sabores disponibles, o bien puede ofrecerle algún equipo que le haya recomendado el médico. 

La falta de información condena a miles de personas a seguir fumando.

Equipos obsoletos

Con la prohibición proliferó en Argentina la venta de cig-a-likes, productos que emulan la forma de un cigarrillo, famosos por ser obsoletos, de mala calidad y sin un resultado atractivo para fumadores y vapeadores. Para muchos es su único contacto con el cigarrillo electrónico.

Todos los vaporizadores que se venden en Argentina ingresan por contrabando. Esto genera la dificultad de encontrar dipositivos de última generación, variedad de marcas, y repuestos. 

Paralelamente cada vez se encuentran más productos imitación o clones que podrían poner en riesgo la salud de quienes lo uitlizan. 

La actual regulación pone en riesgo la salud los de vapeadores.

Economía sumergida

Un sector de la economía gris destinado a brindar productos y servicios a los usuarios del cigarrillo electrónico se mueve en la clandestinidad por la regulación draconiana vigente.

Los emprendedores que producen liquidos y venden dispositivos y respuestos son criminalizados en un país que no puede darse el lujo de dejar pasar oportunidades económicas. 

La economía del vapeo podría generar cientos de empleos principlamente para los jóvenes que más afectados se ven con la desocupación y consolidar empresas productoras de liquidos de vapeo para que compitan en el mundo, mientras que la regulación actual los persigue. 

Tu derecho a elegir

Detrás de todo está tu libertad a elegir. Así como tenés el derecho a decidir si querés fumar o no, tomar o no alcohol, o comer comida chatarra o vegana o no comer ninguna de las dos, también tenés el derecho a vapear.

Tu derecho como adulto responsable a tomar decisiones sobre tu propio cuerpo, y luego asumir las consecuencias de las mismas. No puede haber un delito si no hay una víctima. Y en el vapeo no hay víctimas. 

El estado no es nuestra niñera. Y aunque el vaporizador no sea catalogado como una herramienta efectiva para dejar de fumar, no hay ninguna razón por la que deba estar prohibido.  

Líquidos menos seguros

En la Argentina se ha desarrollado en los últimos años un interesante sector productor de liquidos de vapeo. En una economía estancada, este sector está pujante desde hace varios años.

En más de cinco años de una industria que crece, no se han reportado intoxicaciones, enfermedades o muertes por el vapeo de ningún liquido de producción nacional. Pese a la inexistencia de un organismo que regule la producción de liquidos, el sector ha demostrado respetar estándares de seguridad.

Ante la tendencia a la hiperregulación en el siglo XXI, la reglamentación sobre el vapeo en Argentina debe contemplar las necesidades de los productores de liquidos. 

Una regulación sesnata implicará establecer un proceso que no sea demasiado oneroso para las cientos de micro y pymes del sector.

Consecuencias indeseadas

La actual regulación sobre los vaporizadores se justifica porque "no se han comprobado que sean efectivos para dejar de fumar".

En nombre de la salud, la ANMAT, el establishment médico, y las farmacéuticas, defienden la prohibición de una forma de consumir nicotina de manera más segura que con un cigarrillos.

Así como creemos que los adultos deben tener la libertad de poder elegir fumar o no, también deberían tener la posibilidad de elegir entre vapear o no. 

Los fantasmas e histeria en torno a la "salud" generan consecuencias indeseadas. Promoviendo una regulación extrema en nombre de la salud y el bienestar se ha generado una situación peor y más peligrosa para la salud de fumadores, vapeadores, exfumadores, no fumadores, niños, adolescentes y gente de la tercera edad.

>